lunes, 5 de diciembre de 2011

LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE REAFIRMAN SU SOBERANÍA POLÍTICA (por EMILIANO VILLAZÓN)

Este artículo fue publicado por Diario Punto Uno (www.diariopuntouno.com.ar) el día 04/12/11. Para ver el link corto:http://bit.ly/uFyP3X

La reciente fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), de la cual forman parte treinta y tres países de nuestro continente a excepción de Canadá y Estados Unidos, no debe entenderse como un suceso aislado. Ni siquiera es una actitud de irreverencia hacia un poderoso país que a lo largo de su historia se ha vanagloriado de ser el país de las oportunidades y libertades individuales.
Lo que sucedió en Venezuela es sin dudas parte de un proceso pensado por nuestros libertadores hace muchísimo tiempo, pero que solamente pudo ser iniciado y salir de la teoría hacia la práctica durante aquellas históricas jornadas de los días 4 y 5 de noviembre de 2005, cuando en la IV Cumbre de las Américas celebrada en nuestro país, en Mar del Plata, los países de Latinoamérica le dijeron NO al proyecto ALCA impulsado por el ex Presidente George W. Bush.

En esa oportunidad, en su discurso inaugural como anfitrión del encuentro, el ex Presidente argentino Néstor Kirchner, entre otras cosas, manifestó lo siguiente: “Crear trabajo decente, cómo hacerlo de la mejor y más eficaz manera, está en la clave del debate sobre cuáles son los mejores caminos para lograr un desarrollo sustentable que garantice el bienestar de nuestros pueblos, vinculado con los atributos de la libertad, la justicia, la seguridad y la protección. La creación de trabajo no sólo es un fundamental vehículo de integración social, sino que puede constituirse en la verdadera clave de la construcción de la gobernabilidad. En la obtención de esos consensos para avanzar en el diseño que las nuevas políticas que la situación exige, no puede estar ausente la discusión respecto de si aquéllas habrán de responder a recetas únicas con pretensión de universales, válidas para todo tiempo, para todo país, todo lugar. Esa uniformidad que pretendía lo que dio en llamarse el Consenso de Washington, hoy existe evidencia empírica respecto del fracaso de esas teorías. Nuestro continente, en general, y nuestro país, en particular, es prueba trágica del fracaso de la teoría del derrame”. Y claramente marcó un rumbo…

LA CONSOLIDACIÓN DEL RUMBO

Los ciudadanos de los países integrantes de la CELAC, hoy participamos de la consolidación del rumbo marcado por Néstor Kirchner. Y esto se reflejó en los discursos de cada uno de los mandatarios que asistieron a la Cumbre fundacional.
Nuestra Presidenta hizo referencia a la necesidad de aumentar el comercio intrazona (o sea el comercio entre países de la misma región) como mecanismo para evitar la reprimarización de las exportaciones y la consecuente pérdida de puestos de trabajo. Y sabido es que, sin trabajo no existe inclusión social. Y sin inclusión social, hay crisis social. Además, exhortó a sus pares para que este tipo de encuentros no signifiquen meras “catarsis” de los problemas regionales sin generar los apropiados mecanismos de soluciones. Reclamó instrumentos, políticas concretas, alianzas muy fuertes, que no sean solamente en el campo económico, sino también en el campo de lo político.
La Presidenta de Brasil habló de construir prosperidad en conjunto con todos los países de la región y de una estrategia basada en sacar a millones de ciudadanos de la pobreza, no solamente como un imperativo ético, sino también como condición para darle sustentabilidad al propio desarrollo.
Ambas mandatarias se refirieron al gran tamaño económico que tiene la CELAC como potencial mercado de consumidores de bienes y usuarios de servicios utilizando el término “apetecible” y reclamaron una integración productiva para no repetir errores de un pasado lleno de despojos.

RUPTURA DEL ACTUAL CONTEXTO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Todo indica que este hecho histórico generará un verdadero giro copernicano en las relaciones internacionales de este lado del mundo, ya que con el tiempo, no solo se sustituiría la actual estructura de la Organización de Estados Americanos (OEA) por una nueva estructura (sin Canadá ni Estados Unidos), sino que principalmente se pondría en funcionamiento un nuevo paradigma político regional.
En un Continente que de a poco se aleja de la unipolaridad (encarnada en el poder hegemónico de Estados Unidos y sus recetas económico-políticas) y cada vez más se acerca a la multipolaridad que reclama el mundo actual, la reciente creación de la CELAC es sin dudas un signo de madurez regional.
Es de esperar entonces, que la tan ansiada integración Sur-Sur logre consolidarse en la región, no como una opción al actual contexto internacional, sino como la reivindicación histórica de todos aquellos que, como Néstor Kirchner, han ofrecido hasta su propia vida en favor de una lucha que ya lleva más de doscientos años.

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