Este artículo fue publicado por Diario Punto Uno (www.diariopuntouno.com.ar) el día 02/10/11. Para ver el link corto: http://bit.ly/mRDQ3y
El martes 10 de junio de 2008 publiqué en este mismo blog un artículo titulado “INSTITUCIONALIDAD: El antídoto a los intentos autonómicos” en el cual exponía mi opinión acerca de la necesidad de dotar de mayor institucionalidad democrática a algunos países de nuestra región, para evitar la proliferación de los trasnochados intentos de falsa autonomía que por esas horas aparecían en la hermana República de Bolivia. La idea planteada era que en virtud de carecer de una institucionalidad fuerte, aquellos países que aún no habían alcanzado suficiente grado de madurez democrática, tendrían problemas de estabilidad política en el futuro.
El conflicto por las autonomías regionales en Bolivia se presentaba como uno de los modernos modos de intentar subvertir el orden de un gobierno elegido por el pueblo. Pero no había sido el único caso ni tampoco el único modo. Ya habían aparecido también otros intentos como el de Venezuela, donde en 2002 FEDECAMARAS (Federación venezolana de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción) había logrado deponer por 72 horas al presidente Hugo Chávez o como el de Haití, donde en 2004 el presidente Jean-Bertrand Aristide, había sido secuestrado por un comando de elite militar de Estados Unidos y obligado a abandonar su cargo. También durante ese año 2008 comenzaban a sucederse los intentos de golpe en Paraguay, que luego fracasarían y de los cuales el mundo se enteraría de propia boca del presidente Fernando Lugo.
Los acontecimientos regionales posteriores lamentablemente resultarían confirmatorios de mi razonamiento. En junio de 2009 triunfó el golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya en Honduras y el 30 de septiembre de 2010 luego de varias horas de tensión mediática (pues el presidente había ordenado “cadena nacional”), fue sofocado un intento de golpe de Estado en Ecuador, que presentado bajo la apariencia de una huelga policial, trató de destituir al presidente Rafael Correa.
El panorama era claro, la INSTITUCIONALIDAD era la palabra clave, el antídoto. Pero además, la INTEGRACIÓN y el COMPROMISO REGIONAL eran las otras claves, ya que a diferencia de las infructuosas acciones llevadas adelante por la ONU y la OEA en relación a lo ocurrido en Haití (donde la ONU participó a través de una “Misión de Estabilización”) y Honduras (donde principalmente participaron la ONU y la OEA), en Bolivia, Paraguay y Ecuador, la exitosa solución estabilizadora llegó por medio de la integración regional, a través de la activa participación del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) y de la UNASUR (Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela).
A un año de la última participación exitosa de estos dos bloques regionales en el proceso de estabilización de Ecuador, no debemos bajar los brazos ni dormir nuestra atención.
Precisamente, hace unos días hubo en Buenos Aires un interesante encuentro del que participaron el candidato a vicepresidente y actual Ministro de Economía, Dr. Amado Boudou y el politólogo y filósofo Ernesto Laclau, durante unas jornadas sobre "La consolidación de las Reformas Progresistas en Latinoamérica". A juzgar por lo que publican las principales agencias de noticias de nuestro país, lo más importante que dejó ese encuentro, fue cuando el Ministro afirmó que: “Es importante que los países latinoamericanos caminen juntos en esta etapa turbulenta del mundo, que generará coletazos, y que continúen construyendo una nueva institucionalidad a través de organismos multilaterales fuertes, cooperativos y viabilizadores de puestos de trabajo de este lado de nuestras fronteras”, además de resaltar que actualmente existen “opciones antidemocráticas”, a las que conceptualizó como las “ideas que siguen llegando (desde los organismos económicos liderados por países desarrollados) y que apuntan a reducir al mínimo el rol del Estado, como los fondos anticíclicos. Son nuevos formatos de dominación”. Esas palabras del candidato a vicepresidente me recordaron aquellas conversaciones que tenía con mis alumnos de Relaciones Internacionales durante los años 2001 y 2002 cuando dictaba clases en la Universidad brasileña UNISUL. En aquellas sesiones, les advertía a los alumnos que mucho más peligrosa que la intervención militar era el intervencionismo económico financiero desarrollado mediante los denominados Organismos de Crédito Internacional. Esa intervención era mucho más temible, por presentarse de manera subrepticia y en la mayoría de los casos, por contar con el apoyo del cipayismo local. Como diría Arturo Jauretche: “Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero”.
Por su parte, Laclau estuvo muy acertado cuando manifestó: “Que lo económico esté sometido a lo político y lo estatal es absolutamente decisivo”.
Siguiendo esa línea de razonamiento el candidato a vicepresidente manifestó que: “La construcción de una nueva institucionalidad tiene que ver con la generación de igualdad de acceso a derechos fundamentales que el pueblo defenderá de manera firme. La Asignación Universal por Hijo, la recuperación de los fondos previsionales por el Estado, la posibilidad de que cada estudiante secundario tenga una computadora son derechos que nadie va a poder cercenar.”
domingo, 2 de octubre de 2011
EL VALOR DE LA INSTITUCIONALIDAD DEMOCRÁTICA Y LA INTEGRACIÓN (Por EMILIANO VILLAZÓN)
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario