Esta es la historia de dos leonas. Dos leonas en la historia reciente de Suramérica. Las continuadoras de los caminos que marcaron otras corajosas mujeres: Juana Azurduy, Anita Garibaldi y la más grande entre las grandes, EVITA PERÓN. Una historia que debería servir de referencia para que todas las mujeres de nuestros países sepan que cuando las ideas políticas descienden hasta encontrarse con el pueblo y se fusionan con él, formando un cuerpo solo, la victoria es irreversible.
De lejos, parecen muy diferentes, pero Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Roussef se parecen mucho una a la otra. Casi me animo a decir que son producto de la misma historia política a lo largo de sus vidas, aunque puedan existir entre ellas diferencias personales que a la hora de este análisis, terminen siendo insignificantes.
Las dos son mujeres y ahora las dos están asumiendo la máxima responsabilidad de nuestros países. Y para todos aquellos que por estas horas deben estar pensando que las dos están solas, la realidad es otra: EL PUEBLO, QUE ES LO MÁS IMPORTANTE PARA UNA LUCHADORA POLÍTICA, LES HA DADO SU APOYO DE MANERA CONTUNDENTE.
En Argentina, solo un mal intencionado puede negar que Cristina ha sabido conducir el país con eficacia y eficiencia, contribuyendo a devolverle la dignidad a su pueblo, luchando de manera inclaudicable y colocando a los Derechos Humanos como una verdadera política de Estado, con una clara política de redistribución de la riqueza y colocando a su país a la altura de las circunstancias. También, llevando a su “género” hasta el nivel más alto de respeto, aunque muchas de sus colegas “hembras” se manifiesten en su contra, argumentando que ella es “una mujer que siempre está demasiado arreglada y viviendo una buena vida, con sus carteras Louis Vuitton”, como si eso tuviese algo que ver con la importancia de las políticas públicas que desarrolla.
A lo largo de su vida política, y más todavía desde la pérdida terrible que sufrió el pasado miércoles 27 de octubre, la compañera Cristina se mostró como una mujer de hierro, pero con el corazón de madre que le permitió acercarse a su pueblo en el momento más difícil de su vida.
Fue ella quien, en momentos difíciles de la historia Argentina -reciente y no tanto-, demostró encontrarse a la altura de las circunstancias. Como ejemplo podemos recordar aquel día de febrero de 2000 cuando recibió a los sindicalistas denominados “rebeldes”, Moyano y Ubaldini, que necesitaban apoyo para hacer la denuncia de coimas en la Cámara de Senadores del Congreso Nacional para aprobar una Ley Nacional que causaba un claro daño a los trabajadores. Precisamente, una Ley que sería votada por los traidores senadores del Partido Justicialista. Años antes había sido expulsada del bloque de ese mismo partido porque sus ideas la colocaban en una situación de “rebelde”, ya que cuando asumió manifestó que votaría de acuerdo a sus principios y que no sería una “recluta más” entre los senadores. Ya en aquella época mostraba ser muy fiel a sus principios.
En Brasil, ocurre algo parecido si miramos un poco la historia de la vida política de Dilma, tan fiel a sus principios que fue escogida por el compañero Lula para sucederlo.
Al contrario que Cristina, la capacidad de Dilma como administradora y como estadista está por venir. Ella nunca ocupó un cargo electivo. No obstante, nadie puede siquiera pensar que ella no continuará el modelo impuesto por Lula, aunque agregándole su propia impronta.
Las dos son profesionales universitarias y tienen excelentes conocimientos en las áreas política y económica
Cristina es abogada y ha demostrado conocer perfectamente la política y la economía, tanto a nivel macro como micro. Como ejemplos de esta afirmación, baste mencionar que durante su gobierno, Argentina recuperó su independencia económica mediante la cancelación de la deuda externa al Fondo Monetario Internacional (FMI) -lo que llevó al país a no depender de las recetas del Organismo Internacional que tanto daño le habían provocado a lo largo de su historia-, y que la última crisis financiera mundial, prácticamente no generó problemas en la economía argentina.
Dilma es economista y ya ha ocupado varios cargos ejecutivos. El primero fue de Secretaría Municipal de Hacienda de la Intendencia de Porto Alegre. Después pasó a desempeñarse en el Poder Ejecutivo del Estado de Río Grande do Sul, en la Secretaría Provincial de Energía, Minas y Comunicaciones. Durante el Gobierno de Lula, fue Ministra de Minas y Energía y Ministra Jefe de la Casa Civil (lo que en Argentina equivale a un Jefe de Gabinete de Ministros).
Las dos tuvieron momentos de intensa lucha política en su juventud
Cristina comenzó en el Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP) y después militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP), dos organizaciones políticas estudiantiles ligadas a las organizaciones de lucha armada conocidas como Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Montoneros.
Dilma integró el movimiento de la Resistencia -que durante los años sesenta enfrentó a la dictadura brasilera-, luego la Política Operaria (POLOP), y después integró el Comando de Liberación Nacional (COLINA) y la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR PALMARES).
Las dos fueron -y seguramente continuarán siendo- atacadas feroz e impunemente por los medios de comunicación de sus respectivos países
En Argentina, todavía hoy hay muchos diarios, canales de televisión y radios que atacan de manera implacable a Cristina, intentando sembrar una imagen de fragilidad que en verdad no existe. La compañera Cristina, antes que nada es una verdadera militante, transformada en estadista. Pero primero, militante de la causa nacional y popular. Como anécdota, puedo recordar que alguna vez, se generó una campaña contra Cristina, mediante una absurda denuncia en la cual se afirmaba que su diploma de abogada era falso. Todo eso después fue desmentido por la Universidad Federal de La Plata.
En Brasil, han aparecido durante la última campaña política una serie de ataques inimaginables contra Dilma, que transformaron el debate político en una verdadera “bajeza”. Inclusive llegaron a inventar situaciones personales que tenían como único objetivo disminuir el apoyo popular que estaba recibiendo Dilma, pero ni siquiera eso pudo revertir el gran destino del pueblo brasilero: EL DERECHO DE CONTINUAR RECUPERANDO SU DIGNIDAD.
La esperanza es lo primero que se recupera
Contrariando el viejo refrán (“la esperanza es lo último que se pierde”), me gustaría terminar este ensayo imaginando que desde el lunes 01 de noviembre de 2010, nuestros países continuarán recuperando su dignidad de manos de las compañeras Dilma y Cristina, pero, juntas las dos como las leonas que en realidad son y, quien sabe, tal vez entonces, haya llegado la Era de la Sensibilidad Femenina a la política brasilera.
martes, 16 de noviembre de 2010
LA HISTORIA DE LAS DOS LEONAS (por EMILIANO VILLAZÓN)
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